martes, mayo 16, 2006

Muchos enanos salían corriendo con las barbas ardiendo, y otros tantos ni siquiera tenían esa opción. La terrible criatura parecía imparable y marcaba su camino con un rastro de sangre y cuerpos enanos descuartizados con caótica ferocidad. Tras las grandes puertas de las minas del nivel inferior, una barricada improvisada pretendía desafiar el horror que se había despertado en las galerías mas profundas de Khazad-Dum, una pesadilla de eras remotas y sed renacida de muerte, cuya mera visión hacía temblar al mas disciplinado soldado enano.
Un golpe atronador hizo crujir la puerta de bronce de grandes proporciones, diseñada para resistir las acometidas de un ariete. Un segundo golpe partió su mitad dejando vislumbrar una luz roja intensa coronada por unas fauces fantasmagóricas, de sombra y atroz rugido. Embistió la puerta y esta cedió ante su gran peso. Una ráfaga de proyectiles y saetas salió disparada hacia la sombra llameante desde la trinchera, pero pareció mas enfurecer que lastimar al horror que miraba con una espada de llamas en una mano, y un látigo ardiente en la otra, a los diminutos enanos que trataban de mantener la formación disparando desde la barricada.
La criatura se acercó a los desconcertados enanos con dos zancadas gigantescas mientras seguían asaeteando sus descomunales proporciones. Algunos enanos emprendieron la huida ante el inminente ataque y algunos otros se quedaron paralizados ante la muerte, mientras que tan solo unos pocos valientes conseguían mantener la sangre fría y sacaban sus hachas y martillos, con mas fe que convicción, sabiendo que sus vidas podían dar el tiempo suficiente a otros enanos para escapar.
Un chorro de luz azul iluminó el lugar, directo hacia el cuerpo de la criatura. Esta, haciendo gala de una rapidez inusual para un ser de su tamaño, desplegó unas alas de sombra que se extendieron a lo largo de todo el pasillo, y con un salto, evitó el disparo. Allí donde había impactado, la pared presentaba un enorme boquete...
De entre las sombras apareció la máquina de guerra enana guardada como el mas profundo secreto: El Mad-Mithril Prime. Uno de sus brazos apuntaba al balrog, terminaba en un cañón humeante, el otro brazo tenía una mano que sostenía una pesada hacha de mithril. Estas dos armas conferían al mech un gran poder de combate, y su piloto estaba confiado en conseguir la victoria ante cualquier enemigo. Superaba en tonelaje al demonio, y poseía unas planchas de blindaje de mithril que le hacían virtualmente invulnerable. Pero no estaba preparado para la feroz embestida del demonio.
Con otro salto titánico, el balrog de las profundidades se posó al lado del Mad-Mithril Prime y lanzó una estocada con su espada llameante, un violento golpe de fuego y metal alcanzó la rodilla derecha e hizo temblar al battlemech mithrilar. La máquina de guerra cayó hacia la derecha y chocó contra la pared de la mina, causando un derrumbe a su alrededor. Mientras su piloto trataba de incorporar al battlemech, el Balrog realizaba una serie de ataques con su espada que doblaron planchas de mithril de su costado izquierdo. No sabía cuanto tiempo aguantaría el feroz ataque, así que debía reaccionar pronto ante la furia de la bestia. Dejando todo su costado al descubierto, a merced del ataque del Balrog, apoyó al battlemech sobre su brazo derecho y trazó un arco con su hacha tratando de apartar a la criatura. Ésta interceptó el hacha de varias toneladas con su espada, logrando bloquear el grueso de su densidad. Aún así, era tal su masa que el Balrog se vió catapultado hacia atrás varios metros y cayó rodando. El battlemech consiguió apuntar a su enemigo con el cañón proyector de partículas y acto seguido disparó hacia el aturdido demonio. Los indicadores de temperatura interna del Mad-Mithril Prime ascendieron alarmantemente hasta la línea roja que indicaba un sobrecalentamiento en el sistema, sus sensores fallaron. El piloto no se había percatado durante la batalla de que los ataques del Balrog habían calentado al battlemech con su fuego infernal, y ahora, al disparar su CPP, el nivel de la temperatura de la máquina había llegado a un límite preocupante. El reactor se desconectó para evitar su explosión y todos los sistemas se apagaron ...
Segundos mas tarde el enano pudo ver desde la cabina los restos fundidos del Balrog, había logrado alcanzarle, despues de todo. El demonio estaba muerto y la ciudad segura, pero el mechwarrior comprendió que le quedaba mucho por aprender de su battlemech. Tal vez si el Balrog hubiera continuado con su ataque unos momentos mas, el Mad-Mithril Prime habría podido desconectarse a causa del sofocante calor que emanaban sus ataques y quedado a merced de la bestia.
Con paso pesado y constante encaminó al battemech hacia las fraguas para ponerlo a disposición de los técnicos enanos que efectuarían las pertinentes reparaciones de los golpes calcinantes acusados en su blindaje de mithril.
Había mucho trabajo por hacer, ceremoniar a los enanos muertos ante la criatura infernal y restaurar la calma de Khazad-Dum .

Archivo ComStar : Khazad-Dum. 9:39 AM |