miércoles, mayo 03, 2006

La Montaña cerrada guarda en silencio el ruidoso trajín de enanos corpulentos.
Poderosos brazos alzan martillos que golpean precisos yunques perpetuos.
Sudoroso el cuerpo, pegajosa la barba, el enano golpea, el martillo canta.
Duro el metal, duro el acero, el enano no tiembla, el enano no descansa.

Humos profundos sofocan el aliento, ascuas ardientes iluminan los miembros.
Retumba el yunque, canta el martillo, forjan tesoros, retiran escombros.
Sudoroso el cuerpo, pegajosa la barba, el enano golpea, el martillo canta.
Duro el metal, duro el acero, el enano no tiembla, el enano no descansa.

Canción de los herreros.

Así da gusto vivir en una mina enana, con sus forjas resplandecientes, con sus estancias repletas de piedras preciosas y artefactos valiosos, con sus montones de mineral bruto para trabajar, sus columnas gigantescas y espaciosas salas ... . Creo que aquí estamos en un ambiente perfecto para nosotros, y no abriré las puertas de momento.
He encargado a los mejores artesanos la forja de un artefacto sin igual. Le voy a dedicar todo el mithril que podamos extraer en esta semana, y el que ya tenemos atesorado en una caja secreta. Es un tarbajo demasiado complejo como para que un solo enano lo realice, así que ya saben que cada uno ha de realizar su parte independientemente de los otros enanos, y cuando estén todas las estructuras y poleas termanadas, con un plano de increible magnitud y de trazos enumerados, los ingenieros procederán a su ensamblaje.
Estoy impaciente por ver el resultado final, muchos años de trabajo nos ha ocupado su puesta a punto, y ya falta poco, o menos, para su finalización. Bueno, me voy a supervisar los trabajos. Dejo la sala del trono vacía durante un rato.

Archivo ComStar : Khazad-Dum. 10:10 AM |