sábado, mayo 13, 2006

El enano minero había conseguido extraer esa jornada una gran cantidad de mithril. La veta en la que estaba trabajando era muy profunda y le obligaba cada vez mas a internarse en el corazón de la montaña. Fuertes troncos de madera eran los responsables de mantener el techo firme y seguro, mientras que nuevos raíles de hierro eran incorporados al suelo para transportar eficazmente el preciado mineral.
Se topó con algo extraño. Debajo de su pico apareció un hueso, posiblemente fosilizado y de desconocidas proporciones, ya que solo asomaba a la superficie una punta. Inmediatamente cesó la actividad minera enana en ese nuevo túnel hasta que llegó el arqueólogo responsable de ese nivel.
Con gran paciencia y maestría procedió a la extracción del elemento arcaico de entre las grandes rocas en las que estaba enterrado. Anteriormente la enana arqueóloga había medido con sofisticados aparatos de tecnología enana, la zona donde estaba el elemento a estudiar, y había anotado un montón de datos en un libro encuadernado en cuero y ennegrecido por la mina. Procedía de la gran escuela de enanos arqueólogos del nivel 3 de Khazad-Dum. De vez en cuando molestaba a algún minero, y le obligaba a paralizar su trabajo para analizar una piedra que al final resultaba ser inútil para su estudio histórico . Alguna otra vez increpaba a los esforzados enanos por no decirle alguna anomalía en su rutina que pudiera ser de necesitado estudio antes de ser enterrado bajo los escombros, y otras veces simplemente se ponía a picar con un taladro para ver si encontraba algún resto arqueológico.
Pero hoy parecía que sí que tendría algo importante bajo manos. Un hueso. Natlin Calvin estaba adecuando pacientemente la zona con una brocha para ver la mejor vía de extracción, y decidió anclar unas poleas a las rocas enormes que sepultaban el hueso. En pocos minutos, los forzudos enanos estaban tirando de la cuerda que apartaría las rocas del lugar, mientras que la arqueóloga daba pequeñas correcciones a la trayectoria y se aseguraba de no causar daño alguno al fósil. Quedó al descubierto medio metro de cuerno, y el túnel comenzó a temblar. Piedras caían al suelo y algunas vigas cercanas cedieron y causaron desprendimientos mayores. Los cascos enanos impidieron muchos malos golpes y la mayoría de los mineros consiguieron escapar corriendo, pero muchos otros se quedaron atrapados y sepultados ... Al otro lado de las piedras se escuchó un ruido terrible, como el rugir de un dragón, y un escalofrío recorrió el cuerpo de todos los que lo escucharon. Algunos mineros creyeron escuchar gritos de socorro y ruidos de combate al otro lado, pero sólo duraron un par de minutos. Nadie sabía a ciencia cierta lo que había ocurrido. Natlin Calvin corrió todo lo que pudo hacia los niveles superiores, algo terrible había despertado dentro del corazón de la montaña enana, y las autoridades debían saberlo para tomar medidas ...

Archivo ComStar : Khazad-Dum. 1:30 AM |